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Pensando con el Mar Menor: la pregunta y el problema

Han pasado tres años desde que mis pies tocaron por vez primera las cálidas aguas de la laguna salada en la costa murciana. También han pasado muchas cosas. Mi intención era usar este blog como herramienta para pensar-con el Mar Menor a medida que la investigación avanzaba. Por diversos motivos no he logrado hacerlo hasta ahora, cuando el trabajo de campo está concluido y ando elaborando los resultados en varios artículos en inglés. Así que quiero escribir una serie de posts en castellano que den cuenta del proceso, los dilemas y aprendizajes por el camino.

Cuando comencé en enero de 2021 escribí un esquema de investigación que contenía preguntas y objetivos, no muy articulado, lo justo para arrancar. Partí de una pregunta metodológica:

How to co-produce knowledge on wicked social-ecological issues characterized by severe ecological degradation, multi-actor conflict, social polarization and deep power asymmetries?

¿Cómo se puede co-producir conocimiento sobre problemas socioecológicos ‘wicked’, caracterizados por la degradación ambiental severa, el conflicto multiactor, la polarización social y fuertes asimetrías de poder? La pregunta ya me predisponía a explorar los CÓMO, los métodos, las tácticas, las prácticas, eso que había aprendido en mis dos años en Wikitoki y tanto les gusta a los amigos de Colaborabora. También en la formación en facilitación de IFACE cuyas herramientas quería trasladar a mi ámbito de investigación.

En concreto, lo que me interesaba era explorar la transformación de conflictos ambientales y su relación con eso que llamamos ‘conocimiento académico’ (en singular es obviamente engañoso). A un segundo nivel, estudiar la relación entre las experiencias afectivas del Mar Menor, el conocimiento del mismo y el conflicto social.

En ese momento partí de conceptualizar la eutrofización del Mar Menor como un ‘wicked problem’, siguiendo literatura reciente en el ámbito internacional en esta línea. El concepto de wicked problem fue propuesto Rittel y Webber (1973) para nombrar aquellos problemas que son difíciles de resolver. Venían de la ingeniería de sistemas donde las funciones de optimización son modus operandi. Se dieron cuenta que algunos problemas no respondían a su lógica optimizadora y, al ponerse a pensar sobre ellos, llegaron a definirlos a través de 10 características. Y con ellas, los construyeron en el imaginario investigador, expandiéndose pronto a distintos ámbitos de la planificación y las ciencias ambientales donde los problemas tienen múltiples dimensiones y escalas interconectadas y, por mucho que lo hayamos intentado, tampoco se resuelven con ecuaciones.

Sin embargo, mi lista de características descriptivas del problema social en torno al Mar menor iba bastante más allá de lo que Rittel y Webber plantearon. Y lo que encontré cuando me sumergí en el territorio fue mucho más. De hecho hoy pienso que es un concepto que se queda corto, aunque sirve para enmarcar una parte del problema. También se queda corto otro concepto que me ha influido mucho en mi vida académica y el de problema postnormal (Ravetz y Funtowick 1990), aunque sin duda las incertidumbres, los fuertes intereses en juego y la urgencia del problema son elementos importantes.

Hay elementos más profundos en el Mar Menor que apenas estoy empezando a nombrar y que tienen que ver con los vínculos con la laguna, el impacto afectivo de la eutrofización en la sociedad murciana, la falta de gobernanza o incluso el desgobierno, la tensión entre partidos políticos mayoritarios, la fragmentación social y territorial, y las desigualdades. En medio de esta madeja se encuentra el conocimiento académico, las controversias y las incertidumbres asociadas, instrumentalizadas por el conflicto, reforzando la polarización. Y otra capa de refuerzo: la campaña desinformación y negacionismo orquestrada por la extrema derecha, financiada por los que no quieren moverse ni un palmo de su lugar, que gana más y más adeptos en el Campo de Cartagena (como en el Egido y en Huelva, enclaves con ciertas resonancias).

Tratando de describir el contexto Mar Menor para el último artículo, me sumergí en la literatura de polarización. Se distingue entre polarización temática, ideológica y afectiva, y hay bastante debate sobre si están o no relacionadas. Debate que a mi me sorprende, porque me parece imposible que no lo estén, al menos en el Mar Menor. Me interesó mucho el concepto de cámaras de eco de C. Thi Nguyen, por su capacidad descriptiva de los mecanismos de refuerzo de la polarización: creación de confianza y narrativas compartidas intracámara, deslegitimación activa de narrativas extracámara. Más aún me interesó otro que dialoga con él, el de búnkeres epistémicos de Katherine Furman, porque señala la dimensión afectiva de estas cámaras: en ambientes hostiles, y hoy vivimos permanentemente en ellos, buscamos espacios en los que sentirnos seguras para compartir nuestros valores y opiniones abiertamente. El problema es que tienen fronteras y mecanismos que dificultan salir del bunker una vez que entras. Esto resuena también con la psicología social de los conflictos intratables que describen Halperin y Sharvit en un libro homenaje al legado de Daniel Bar-Tal. Si bien esta teoría se desarrolló a partir del análisis del conflicto Israel-Palestina, la idea básica es muy similar: hay un ‘ethos del conflicto’ que se autoperpetúa a través de la formación de creencias divergentes en torno a la legitimidad, la confianza y la unidad (nosotros vs vosotros) junto a orientaciones emocionales que las sostienen. Cuanto más concibamos al otro como del otro bando, más polarización y fragmentación, más reducción de la multiplicidad de posiciones y diferencias a dos únicas, confrontadas, identidades sociales.

Creo que algo de todo esto hay en el Mar Menor: hay dos bandos de actores sociales enfrentados, cada uno amparado en distintos niveles y partidos de gobierno, cada uno movilizando conocimiento experto para reforzar su narrativa y deslegitimar la de enfrente. Hay también fuertes asimetrías de poder, con algunos actores que ostentan mucho y se resisten al cambio, y otros que están en situación muy precaria y son prácticamente invisibles, especialmente los trabajadores migrantes. Hay duelo, tristeza, rabia y frustración por la situación de la laguna, y también victimismo y agravio, defensiva y negación. Y también hay mucha gente haciendo cosas, cuidando la laguna, cambiando sus prácticas, luchando por su reconocimiento como sujeto.

En 2022 concebí el Mar Menor como un laboratorio del Antropoceno/Capitaloceno/Chthuluceno, usando la triada propuesta por Haraway. Hoy casi que deseo que no sea laboratorio sino excepción, que no se multipliquen ni se expandan situaciones de tal complejidad porque traen mucho dolor y son (casi)imposibles de transformar hacia horizontes de más equidad y justicia social y ambiental. Al menos desde la mentalidad política predominante a la que le aterra la participación y la democracia.

A no ser que haya una revolución. Y quizás el Mar Menor la esté trayendo y no nos demos cuenta aún. Lo cuento en el próximo post.

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IntegrateNbS – Exploring the transformative potential of nature based solutions

Uretamendi, December 2023. Border between houses and gardens.

The IntegrateNbS project kicked off in January 2024. Funded by the Driving Urban Transitions partnership, the project aims to explore the ‘transformative potential’ of so-called nature based solutions (NbS) in urban planning. We work with the 3 Spheres for Transformation framework proposed by Karen O’Brian and Monica Sharma and count with the support of cChange as consulters expanding the application of this framework worldwide through their succesful Transformative Leadership for Sustainability program.

In a nutshell, the 3 Spheres framework considers that for sustainability transformations to be effective, they need to happen at three interconnected levels: the practical interventions in the world, at institutional systems and structures and in peoples values, beliefs systems and worldviews. From this lens, a practical intervention like a NbS could be more transformative if changes are induced in the institutions and policies planning for it and in the values of people affecting and affected by it.

IntegrateNbS aims to contribute to an identified knowledge gap concerning the consideration of social dimensions, such as equity and justice, in the design and implementation of NbS. Its main output will be a co-creative methodology, the ‘IntegrativeLabs’, to include such dimensions when developing NbS. We have 6 case studies in 4 European countries (Norway, Sweden, Poland and Spain) in which we will test this methodology to accompany existing NbS planning processes.

What I really like from this process is having cChange as internal coachers helping as build a solid foundation for an interdisciplinar and intercultural collaboration. We have internally applied the 3 Spheres framework to organise ourselves as a team. We will also apply it as the baseline for designing the Integrative Labs. I dont often work from pre-defined frameworks but I see value in this heuristics that is sufficiently simple to give room to diversity, while sufficiently complex to enable collective comprehensive thinking.

The Spanish team at the Basque Center for Climate Change is working with two case studies. First, in a pheripheral neighbourhood in Bilbao, Uretamendi, self-constructed by migrants that came from other parts of Spain to work in the industries during the 50-60s. It is literally a village carve up in the mountain, an ecotone between the urban and the forest (see pic at the beginning of the post). Our research in Uretamendi will focus on understading how people relate to nature in the area and how this can inform local council plans for renaturalization.

Second, we are working with the EbroResilience Strategy, a large scale policy initiative involving 5 public administrations to transform flood risk governance in the middle Ebro river. EbroResilience has been implementing NbS for the last 5 years as a new way of co-habiting with the river rather than attempting to control it. Yet, this shift to NbS has triggered strong confrontation and conflicts that are being attended through an ambitious participatory and conflict transformation program. The work with EbroResilience will be a collaboration to developing an evaluation framework and assess the transformative potential of their participatory strategy, a framework that will be later applied to the other case studies.

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La espera en la pérdida ecológica

Dibujos de Ricardó Antón, de Colaborabora durante el seminario Pensar la Espera, organizado por Gabriel Gatti, David Valencia y Álvaro Villar para el proyecto Mundo(s) de Víctimas.

Susurros

Espero a que dejéis de esperar que yo retorne a un lugar en vuestro recuerdo

No sé lo que espero, pero tengo miedo a que llegue

No me resigno a esperar

Escribe Marina Garcés en su libro Nueva Ilustración Radical ‘nuestro tiempo es el tiempo en el que todo se acaba, incluso el tiempo mismo’. La filósofa nos invita a pensar este tiempo como aquel de la condición póstuma, el tiempo del fin de la modernidad, en el que se muere la idea de futuro y se agota la de progreso. Lo que compartimos hoy es una experiencia en torno a los límites de lo vivible, en la degradación ambiental del planeta, en la espiral autodestructiva de la economía capitalista, en la precariedad de nuestras propias vidas ¿Hasta cuándo podremos sostener un presente insostenible? Vivir en la condición póstuma es vivir en la espera de un futuro incierto que se presiente peor, algunos lo han empezado a llamar colapso. Es una espera que pendula entre el cinismo y la resignación, de un lado, y el impulso a la acción del ‘ahora o nunca’, del otro. A la vez, ese futuro difuso se materializa en momentos y lugares concretos en los que la experiencia de límite, y la espera en ese límite, se vuelven palpables, narrables.

Tal es el caso de la laguna del Mar Menor en la región española de Murcia, un lugar asolado por la degradación ambiental que se manifiesta en eventos sucesivos de muerte masiva de especies acuáticas. En el Mar Menor se narra el colapso en presente mientras se espera un horizonte aún más oscuro y se aleja el recuerdo de un pasado de aguas cristalinas llenas de caballitos de mar, poderoso en las memorias de lugareños y visitantes. Es un ritmo lento, de sedimentación, va tomando forma a medida que se comparte una experiencia de pérdida y se convive con un cuerpo-ecosistema enfermo ¿Hasta cuándo aguantará la laguna?

La idea de que la laguna ‘aguanta’ viene marcada por una segunda frecuencia de espera, la recurrencia de crisis en las que la pérdida se hace visible y medible en la muerte de organismos. Esta es una espera dinámica, activa mecanismos de acción colectiva. Las redes sociales extienden la alarma y se comparte la tensión del ¿Qué pasará? Comienzan las mediciones en la laguna y la difusión de datos, indicadores. La población se torna vigilante, buscan los puntos de vertido, monitorean el color del agua, su turbidez, comparten datos mientras permanencen atentas al devenir de la situación. Aparecen debates sobre el valor de los indicadores, los métodos de medición: “el oxígeno está por debajo de 6 mg/l”, “¿A qué profundidad?¿Con qué extensión?”, la precisión se convierte en campo de batalla, así como la construcción de sentido “¿Qué significa ese indicador?¿Es suficiente?¿Por qué no se mide este otro?” A medida que los valores de los indicadores empeoran el conflicto social y político recobra protagonismo“¿Quién tiene la culpa de lo que está pasando?¿Quién tiene la responsabilidad de actuar?” La inacción política contribuye a la frustración colectiva y a la impotencia, pero también a la indignación. Se convocan manifestaciones, se reclaman actuaciones, se impulsan nuevas leyes y derechos para la laguna. Mientras, científicos y políticos manifiestan públicamente su desacuerdo por el tipo de soluciones, reflejando conflictos históricos no resueltos. Poco a poco los síntomas van remitiendo, los indicadores van mejorando, los peces muertos se van retirando ¿Cuándo llegará la próxima?¿Cuál será la estocada final? Preguntas que resuenan en los períodos de aguas calmas.

La espera en la pérdida ecológica del Mar Menor tiene distintas frecuencias, una lenta de miedo al devenir futuro, una rápida de tensión y activación ante las crisis, otra intermedia de habitar la pérdida y sostener un duelo que no acaba. Concluyendo con Marina, lo que entra en cuestión en esta espera es el agotamiento del tiempo vivible en el que aún se puede intervenir, aún podemos crear, las condiciones que permitan alargar la vida dentro de la laguna y fuera de ella.

Publicado en Gabriel Gatti, Saioa Olmo Alonso, Alvaro Villar Biale (Eds) Contar la Espera. 2023. ZABALDUZ, Universidad del País Vasco, Bilbao. ISBN: 978-84-1319-543-8

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2023, en hiperacción. 2024, en reflexión?

Vistas desde la sierra de la Cueva. 1 de enero.

Ayer revisitaba las fotos de 2023 y me decía que cuántas cosas caben en un año. En lo que se refiere a mi investigación, comenzó con el último taller del proceso de construcción colectiva de conocimiento en el Mar Menor, el congreso de la Fundación Nueva Cultura del Agua y el kickoff del proyecto ANT-Mentalhealth sobre salud mental y cambio climático. Casi nada para la cuesta de enero. También arrancó otro pequeño proyecto, ColPark, donde exploramos de manera interdisciplinar la idea de jardines para habitar el colapso (sin creernos mucho esto de colapso, lo usamos más como una metáfora y un disparador).

Durante la primavera co-creé con un equipazo de mujeres investigadoras y artistas 25 historias visuales sobre lo que he recogido en el Mar Menor y una web para contar toda la investigación de SharedDialogues. Organizamos una exposición en Murcia y un taller con actores locales para socializar las historias. Co-facilité con mi admirada Alba Ballester una sesión que simulaba una asamblea ciudadana multi-especies en el curso ‘Herramientas de participación ciudadana en procesos de transición ecosocial. El caso del Mar Menor. También escribí un textito colaborativo con mi querido amigo Eduardo Serrano para el seminario ‘Paisajes de Abandono‘ donde indagamos sobre el Mar Menor como un territorio abandonado que con la sopa verde se transforma en un paisaje hipervisible de abandono, casi un sujeto revolucionario más que humano. Mientras tanto trataba de asistir a las clases del Máster sobre Modelos y Areas de Investigación Social de la UPV/EHU y presenté mi primer proyecto internacional como PI dentro de BC3…que salió financiado.

En medio de toda esta vorágine, operaron a mi hija por tercera vez de una dolencia en el riñón, operación que sostuve con esa extraña y prodigiosa habilidad de las madres para mostrar fortaleza mientras te rompes por dentro. A las pocas semanas acabé de romperme, de nuevo. Creo que es importante hablar de salud mental en el mundo académico, las estadísticas son escalofriantes. Nuestros cuerpos pueden mucho, pero no pueden con todo lo que se supone que hay que demostrar para cumplir con los criterios de la maldita excelencia. Urge reflexionar y hacer cambios. Afortunadamente, o no, no es la primera vez para mi y tengo algunas herramientas para gestionar estos episodios.

Entrado el verano participé por primera vez en la Transformations Conference, toda una experiencia de tribu académica con la que espero seguir enredándome. Fueron días curativos entre meditaciones colectivas, charlas inspiradoras, talleres para co-sentir, world cafés y paseos por la bellísima Praga. Algo en mi hizo clic, como de que quizás la vida investigadora merezca la pena si soy capaz de llevarla a un lugar de sostenibilidad personal. Soy consciente de que es un camino interior y que mi situación tiene mucho que ver con la sobreidentificación con los temas en los que me involucro. Antes era el activismo, ahora la investigación.

Luego me fui a México y me dediqué a no hacer durante algunas semanas…

…además de aprovechar para conocer algunas pizcas de este fascinante país, entre ellas Xochimilco, el lugar que tanto me ha inspirado para mi trabajo en el Mar Menor.

Llegó septiembre, cumplí 40, me sentó bien celebrar la vida y sentí la necesidad de una etapa de recogida y reflexión sobre estos tres años de investigación hiperactiva, además de escribir (estoy descrubriendo es una de mis mejores vías para la reflexión). He pasado el otoño haciendo una revisión bibliográfica importante sobre sobre polarización, transformación de conflictos y su intersección con la investigación transdisciplinar, sobre afectividad y emociones, concetos como diferencia, difracción, framing, formas de conocer, ontología política…confieso que ahora tengo un buen coctel senti-mental que tendré que ir digiriendo a medida que escribo.

Llega 2024 y mi propósito sigue siendo decrecer, ralentizar. Vuelvo a tener una primavera algo frenética, aunque no tanto como la anterior, si continúo bajando el ritmo quizás en 2025 consiga llegar a ser más caracol y menos gacela. Pero para ello tengo que desarrollar una habilidad muy difícil: la de saber seleccionar los proyectos y colaboraciones a los que digo si y a los que digo no. Sobre todo la de decir no. Tengo entre manos 3 artículos, 2 capítulos de libro y un nuevo proyectito, creo que ya me da de sobra hasta 2025.

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Ecotono: compartiendo diálogos sobre el Mar Menor

Todo lo que empieza acaba y a mi investigación en el Mar Menor le va tocando cerrar. Después de dos años y medio de intenso trabajo de campo, ahora llega un tiempo de reposo, lectura, digestión, análisis y escritura.

Eso sí, hemos hecho un esfuerzo por compartir el proceso y los primeros resultados. Con mucha alegría publicamos la web del proyecto Diálogos Compartidos / Shared Dialogues, que culmina la investigación participativa y la expande con una exploración de herramientas visuales para contar algunas de las reflexiones que hemos recogido o provocado en nuestros encuentros.

Además, escribimos dos breves textos que recogen las conclusiones principales de la investigación respecto al problema del Mar Menor y respecto a cómo fomentar la participación social.

Por último, la guinda del pastel, una preciosa publicación que recoge las historias que hemos elaborado junto a la artista visual Josune Urrutia y mis compis de investigación Paula Novo, María Mancilla, Marcela Brugnach y Paula Zuluaga. Después de darle muchas vueltas la llamamos Ecotono pues al ordenar las historias buscamos esas zonas intersticiales en las que friccionan las dicotomías respecto a lo que se dice, se siente y se hace en el Mar Menor. Esperamos que os guste.

Imagen del cangrejo azul. Josune Urrutia.

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Special Issue on Conflicts & Co-production open to contributions – Extended call!

Together with two fantastic colleagues we have lauchned a Special Feature open in Ecology and Society entitled:

The Coproduction of Conflicts in Environmental Sustainability: Concepts, Methods, and Ethics.

We aim at contributing to the intersection between knowledget co-production and environmental conflicts by studying conflicts that, such as the Mar Menor, present the following characteristics: (i) environmental degradation is caused by the distributed actions of multiple social actors, (ii) these actors are entangled in intersectional power differentials, and (iii) collaborative and conflictive patterns might co-occur.

Timeline

  • Call opens: 30 June 2023
  • Abstracts submission: 30 August 2023 15 September. Please send your abstracts directly to Violeta.Cabello@bc3research.org
  • Notification of acceptance: 30 September 2023
  • (Optional) online workshop with contributing authors: November 2023
  • Submission of full papers to Special Issue editors (for internal review): 30 March 2024
  • Submission of full papers to journal (for review): 30 April 2024

Further information here:

https://ecologyandsociety.org/feature/157/

Happy to update here that we’ve received more than enought abstracts and the SF is in progress!

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Enfocando el Mar Menor (VII): primeros resultados

He escrito mucho menos de lo que me hubiera gustado sobre este proceso de co-investigación con actores locales sobre la crisis del Mar Menor. Ya llegando a su fin, empiezo a compartir resultados, en este caso dos breves documentos resumen junto a la nota explicativa que hemos redactado con Paula Zuluaga.

Entre mayo de 2022 y febrero de 2023 tuvo lugar el proceso de investigación ‘Construcción Colectiva de Conocimiento en torno al Mar Menor y el Campo de Cartagena’ con 8 actores locales del territorio, co-facilitado por Paula Zuluaga Guerra y Violeta Cabello Villarejo. Compartimos dos documentos que recogen los principales aprendizajes de nuestra reflexión colectiva con los y las participantes respecto a la crisis del Mar Menor, así como los nuestros como investigadoras y co-facilitadoras del proceso respecto a cómo fomentar la participación social en este contexto.

Inspiradas tanto en la literatura científica como en nuestras experiencias previas en investigación-acción y co-producción de conocimiento, en este proceso nos planteamos crear una serie de espacios de diálogo y reflexión entre personas que habitan el territorio del Mar Menor y el Campo de Cartagena y que tienen diferentes vivencias y perspectivas sobre el deterioro de esta laguna, pero que comparten una preocupación por su situación y un deseo de contribuir a que esta mejore.

Partimos de la hipótesis de que transformar el conflicto socioambiental existente en torno a la eutrofización del Mar Menor, en especial respecto a la responsabilidad de la agricultura en el Campo de Cartagena en este, requiere de la creación de vínculos humanos que posibiliten la acción colectiva aun a pesar de las diferencias existentes. Los objetivos de esta investigación fueron:

  1. Contribuir a despolarizar el conflicto a una escala pequeña, de laboratorio, reflexionando críticamente sobre las narrativas dominantes.
  2. Crear un referente de trabajo colaborativo entre personas de distintos sectores socioeconómicos, hasta ahora inexistente en este contexto.
  3. Ampliar la comprensión social de la crisis del Mar Menor, trayendo perspectivas de las ciencias sociales y las humanidades.

De un total de 18 personas invitadas, 8 participaron de manera activa y otras 6 de forma parcial. Las personas participantes habitan o están vinculadas indirectamente al Mar Menor y/o al Campo de Cartagena,  dedican la mayor parte de su tiempo a distintas actividades (ej. agricultura, pesca, turismo, docencia, investigación, activismo), y, no tienen cargos públicos ni posiciones visibles en los sectores involucrados o en el debate público sobre el Mar Menor.  Como  investigadoras tomamos la decisión de no involucrar a las administraciones públicas, ni a funcionarios en puestos de decisión para así darle espacio a personas cuyas experiencias y preocupaciones no suelen estar representadas en los medios y el debate en la región.

La co-investigación inició con una entrevista individual en la que nos dedicamos a comprender su vivencia y percepciones sobre el problema de la laguna y el conflicto asociado.  Tras las entrevistas, realizamos cuatro encuentros colectivos en los que fuimos identificando preguntas y temas a explorar a través de metodologías de diálogo que involucraban al cuerpo, los sentidos y las emociones además de conversaciones con argumentos de carácter técnico. Por otra parte, intercalamos dinámicas que favorecieron que los y las participantes se conocieran y empezaran a tejer relación. Al terminar los cuatro encuentros, realizamos otra entrevista con cada participante para valorar el proceso y los aprendizajes derivados del mismo.

Comparto también una breve entrevista en Las Tardes de RNE: https://www.rtve.es/play/audios/las-tardes-de-rne/primera-hora-14-06-23/6914082/

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Why uncertainty matters in environmental degradation? The Mar Menor case (VI)

Our latest paper analyzes the narratives and uncertainty surrounding the dispute over the overfertilization of the Mar Menor lagoon in Spain. Harmful algal blooms, dead zones, and fish kills are the results of eutrophication – a process that occurs when the environment becomes enriched with nutrients, mostly nitrogen and phosphorous, increasing the amount of plant and algae growth to estuaries and coastal waters.

The Mar Menor lagoon is a protected aquatic area in Southeastern Spain that has been receiving nutrients from poor sewage systems and fertilizers over the last five decades. Early in the 2000s, scientists started warning that the lagoon could become eutrophicized. In 2016, its waters turned green when algal blooms killed off 85% of the vegetation on its seabed. Later in 2019, an event of anoxia – depletion of oxigen in the water – produced tons of death aquatic biota.

In this study, we explored the narratives that explain the causes and potential solutions to the lagoon’s crisis. Results show two increasingly polarized narratives that deviate in the causes for nutrient enrichment and the type of solutions seen as effective: (1) intensive agriculture is the main driver for the Mar Menor eutrophication; and (2) the lagoon has many and complex pressures, agriculture is only one of them.

We further analysed the role of uncertainty in this polarization dynamics. Findings revealed how different uncertainties are mobilized to dispute the centrality of agriculture, like the lack of data on water and fertilizer use or a scientific controversy over the contribution of groundwater to nutrient discharges to the lagoon.

This research contributes to understand eutrophication as an intertwined social-ecological phenomena and how knowledge generation can contribute to sharp polarization. We conclude that different inter- and transdisciplinary approaches may be needed to collectively unpack existing uncertainties.

Cabello, V., Brugnach, M. Whose waters, whose nutrients? Knowledge, uncertainty, and controversy over eutrophication in the Mar Menor. Ambio 52, 1112–1124 (2023). https://doi.org/10.1007/s13280-023-01846-z

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¿Una asamblea multi-especies para el Mar Menor? (V)

En los primeros meses de 2023 ha tenido lugar un curso muy especial coordinado por Juan Manuel Zaragoza de la Universidad de Murcia. Su título, ‘Herramientas de participación ciudadana en procesos de transición ecosocial. El caso del Mar Menor‘. Su programa, una innovadora composición de sesiones sobre cómo describir, representar y participar en la transición del Mar Menor. Más de 40 participantes han mantenido la energía y el entusiasmo a lo largo de nada menos que 8 fines de semana de duración. Ojalá la universidad fuera más a menudo así de emocionante. Aquí más detalles:

Tuve el placer de co-organizar la última sesión junto a Alba Ballester y Pablo Rodríguez Ros. Trazamos un experimento de Asamblea Ciudadana siguiendo la teoría que ya habían aprendido con Ernesto Ganuza la semana anterior. Para simular la selección por sorteo, repartimos 25 roles que representaban personas diversas del territorio y no solo eso, también otros habitantes no-humanos: el caballito de mar, la lechuga del Campo de Cartagena, el cangrejo azul, la propia laguna…El resto de participantes podían ser elles mismes. Y nos metimos a deliberar sobre el siguiente mandato:

Un Mar Menor menos eutrofizado ¿Qué cambios se tendrían quedar?

Lo hicimos por temas que se relacionan con la eutrofización de la laguna: la agricultura, la producción animal, el urbanismo y las aguas residuales, las inundaciones y la conservación de la biodiversidad lagunar. Usamos un marco de teoría del cambio por el cual las recomendaciones de cambios podían ser estructurales, culturales, relacionales o individuales ¿Adivináis hacia donde fueron las recomendaciones? La mayoría se centraron en cambios estructurales relacionados con el cumplimiento de la legislación vigente y con el cambio de modelo agrario y territorial. Algunas de ellas tocaban aspectos culturales y relacionales. Tan sólo una fue dirigida a cambios individuales. Interesante ¿No?

Las personas participantes del curso representaron muy bien sus roles, se metieron en su piel, incluso en aquellos que representaban visiones muy distintas a la suya propia. Y ocurrió lo que esperábamos: surgieron las diferencias, el conflicto. Unos grupos llegaron a producir recomendaciones, otros no. Lo importante en realidad era la dinámica grupal para poder reflexionar sobre las oportunidades y retos de este formato de deliberación ciudadana en contextos de alta contestación social como el Mar Menor. Por la tarde hicimos un análisis colectivo de lo que había pasado y salieron temas muy potentes que tendremos que analizar con calma (viene un libro sobre este curso!). Algún apunte que tomé:

  • Se dieron dinámicas de rango y marginación hacia personas que tomaron roles del sector agrario. Por ejemplo una participante, que representó una mujer ecuatoriana trabajadora en una empresa de empaquetado de lechugas, trajo con mucha fuerza las formas en que se había sentido discriminada. Otros que representaron a pequeños agricultores expresaron también que su opinión no había sido tenida en cuenta.
  • Las personas que tomaron roles no-humanos participaron muy activamente. Obviamente traían una interpretación personal de cómo se sentía o actuaba el personaje concreto. Esto se enmarca en un amplio debate sobre cómo traer las voces no humanas a espacios deliberativos y a proyectos de investigación. Mi impresión es que el que sean personas las que los traen es bastante problemático, tal como se señala en la literatura científica al respecto. Sin embargo las reflexiones que trajeron fueron interesantes y también divertidas en el contexto de un curso.
  • La voz más difícil de representar es quizás la de la laguna, y a la vez la más importante ahora que tiene personalidad jurídica y se está creando una estructura de gobernanza para defender sus derechos. Hubo reflexiones sobre qué es la dignidad de la laguna, sobre quién puede representar su voz o defender sus derechos.

Muchos hilos de los que seguir tirando para futuras Asambleas Ciudadanas Multi-Especies.

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2023: Starting Ramón y Cajal Fellowship

Happy new year! This is a very special moment for me because I am shifting from a 3 year position as Juan de la Cierva to a 5 year position as Ramón y Cajal Junior Fellow…

It might not seem such a bit leap, but it means a world to me. First, it means leaving precarity behind in terms of salary, it brings relief due to more stability and motivation because I can now lead my own projects. Overall, it means autonomy as a researcher and the outlook of having a future in this profession. Since I will remain at BC3, it also means a stronger sense of belonging to this community and a feeling of responsibility towards its vision and organisation.

It also means renouncing to other possible pathways, at least for the moment, like facilitation outside academia or returning to my beloved rural life. This is something I hesitate about every time I visit my family in Cuevas del Becerro. I spent new years eve seeding old wheat varieties that my brother is trying to rescue for a food sovereingty project. I hope the seeds I plant as a researcher will also grow and feed other transformations.

I need to design my research plan for this new period. I am still finishing the knowledge coproduction process in the Mar Menor and have plenty of material to publish. My idea is to continue exploring how to bring about transformations in situations of conflict and societal polarisation associated to ecological transition policies. But I let the new emerge from the learnings in the Mar Menor, which are inmense.

My best wishes for 2023.